jueves, 1 de febrero de 2018

La paz es el camino, iluminada por el Gran Reiki



La primera e imprescindible expresión a tu alcance para que la paz sea posible es la de tu corazón. Mira tu corazón, si está en paz, todo a tu alrededor –y más allá también- lo absorberá.

Comunidad Gendai Reiki Ho Argentina te invita a que los luminosos latidos de tu corazón ayuden a expandir la conciencia con la energía más alta para beneficio de todos, sin excepciones.

¿Cómo?
Muy simple, sumándote a la Oración por la Paz del Universo que el maestro Hiroshi Doi nos propone como vehículo para
llevar la luz a donde haga falta.

¿Cuándo?
El próximo JUEVES 8 DE FEBRERO 12 hs (Argentina)

¿Dónde?
En el espacio que vos elijas porque apenas son suficientes unos pocos minutos para llevarla a cabo.

¿Por qué?
Porque la sanación, la armonía, y la felicidad es un imperativo de los practicantes de Reiki para cumplir nuestra misión con paz en el corazón suceda lo que suceda.
No importa a qué escuela de Reiki pertenezcas, ni tu linaje en el que te iniciaste en el camino de Reiki. La unidad sólo es posible reconociéndonos en nuestra diversidad.



Invita Comunidad.Gendai Reiki Ho Argentina
GASSHO
comunidadgrha@gmail.com
Agradecemos la difusión a todos los sistemas,escuela y linajes de Reiki

martes, 30 de enero de 2018

Ojo con el aparatito!





¡Viste!, al fin de cuentas, todo pasa por el escáner: las cosas que compramos en el súper, el pasaporte en Migraciones, el motor del vehículo cuando entra al taller para hacer el service.

Vos también tenés que pasar por el escáner de vez en cuando. Es un aparatito sencillo y lo armás en un santiamén. Apenas tiene 5 sencillos pasos:

Sólo por hoy.
No te enojes.
No te preocupes.
Sé agradecido.
Trabaja duro.
Sé amable con los demás.

Si algo hace pip, pip, pip, pip… es porque tenés que mirar con más atención el aparatito.

Saludos, Alfredo.


miércoles, 3 de enero de 2018

Reiki no se guarda en el placard (ni en el freezer)






El un sentido práctico, Reiki puede llamarte por tu nombre, hablar castellano, francés, o japonés, tutearte, entrar a tu casa y llenarte de luz. De luz sanadora.

¿Pero qué es eso de sanar? Sanar no quiere decir exactamente que algo milagroso que llega del exterior te curará de las dolencias. Mirarlo desde ese punto de vista sería “atacar el síntoma”. ¿Pero acaso es malo tal cosa? No, en Reiki nada es malo. Pero en Gendai Reiko Ho se observa que si no se aborda la causa de raíz, el problema resurgirá tarde o temprano. (De eso podés dar fe ¿no es cierto?)

El acto de imposición de manos es, dice Hiroshi Doi, el acto de amor que induce al despertar de la persona que necesita resonar con la energía de la más alta vibración que, por alguna razón, se encuentra menguada.

Reiki no se guarda en el placard o en el freezer para cuando sea menester utilizarlo. Nada que ver.

Reiki está con vos a cada instante. Incluso cuando dormís, cuando preparás las milanesas, o calentás el agua para el matecito.

Reiki no es como un director técnico que siempre mira la tabla de posiciones en el campeonato. Reki no es resultadista. El resultado es del ego. Y el ego, si no es exitoso, te hace creer que sos un fracasado.

Gendai Reiki Ho tiene una raíz preciosa. Es la que ha puesto a germinar un jardinero maravilloso que se llamó Mikao Usui en Japón en los años ’20, pero tal cosa es como si estuviese sucediendo en este preciso instante.

Animate a probar con Reiki.

Reiki es amor.

Saludos, Alfredo.

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Ilustración: Haete Nobite
Autor: Kosaki Kan
Origen y fecha de creación, desconocido

sábado, 16 de diciembre de 2017

Mensaje a practicantes de Gendai Reiki Ho





Mensaje a alumnos/as de Neuquén Gendai Reiki Ho en el último koryukai de 2017.
Espacio Amida 16 de diciembre del eterno presente:

“El arte del Reiki es una forma de meditación que genera luz y calor por sí mismo. Olvídate de ti mismo y de tu pequeño ego, desapégate de todas las cosas y objetos, e inmediatamente irradiarás luz y calor por todas las partes de tu cuerpo, especialmente de las manos, los ojos y con el aliento”.
Usui Mikao, fragmento de un poema recogido por su alumno, Toshihiro Eguchi.
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Usui nos habla de Reiki como un arte. Un arte -cualquier manifestación artística- aun cuando precisa de alguna técnica, procedimiento o método, termina trascendiendo todos estos recursos, al punto de que los absorbe por completo.

Gendai Reiki Ho también absorbe por completo cada una de las técnicas, de los niveles y aprendizajes en los que nos embarcamos nosotros, los practicantes. Nos absorbe a cada uno de nosotros y, a un tiempo, a todos… Lo sabemos. Es como un mawashi circular, luminoso, sanador, eterno…

¡Qué bueno permitirnos mirar a Reiki como un arte! Como al contemplar una pieza preciosa quedamos absortos frente a él (a Reiki), al punto de sentirnos parte de él. Eso es lo que sucede en el instante de la absorción. Nos atraviesa y, al hacerlo, nos damos cuenta de qué está hecha nuestra naturaleza de luz.

Transcurre un año de práctica. A veces silenciosa, otras acompañando en el acto de la sanación: induciendo al despertar de otra persona. Pero quienes asisten a los koryukai se han permitido absorberse en Reiki y, al hacerlo, han contribuido a la absorción del compañero y de la compañera.

Doi sensei nos insta a procurar estar cerca cada vez que podamos de practicantes que puedan vibrar más alto que nosotros para que así nuestro Reiki interno sea más intenso. Es decir, para que seamos más conscientes. Pero siempre, siempre, en un sentido compasivo. Como observa una maestra imprescindible en el arte del Reiki, Kimiko Koyama, porque “Reiki es amor”.

El arte también trasciende a los ritos. Casi todos los artistas tienen sus propios ritos secretos, íntimos y otros no tanto. Nosotros nos hemos permitido sólo los ritos justos y necesarios.
Imprescindibles los denjus (sintonizaciones), o los reijus, el recitado de los Gokai. Los ritos, mal usados, son del ego. Bien usados, pasan desapercibidos porque han sido bien absorbidos.

Gracias a quienes vinieron estos meses. Han sido 12 bellísimos encuentros. Así nos enriquecimos. Pero no nos enriquecimos para que otros dejen de hacerlo. Simplemente disfrutamos de nuestra propia abundancia. De la abundancia de Reiki. Así nos reconocemos en el camino de la armonía, de la luz y de la sanación. En el camino de Anshin Ritsumei…

Felicidades y gracias.
Alfredo Enrique, shihan de Gendai Reiki Ho.

viernes, 1 de diciembre de 2017

La primera sanación de Usui fue con su propio árbol





Después de haber conseguido el Satori y expresar: “Yo soy el universo y el universo soy yo”, Mikao Usui tiene una segunda experiencia significativa y que conviene traer al presente. Podría ser a estas alturas una anécdota, sin embargo parece adquirir un sentido metafórico del camino de Anshin Ritsumei. Se trata del tropiezo del maestro con las raíces de los árboles que alfombran la cuesta del monte Kurama y la lesión en un dedo de un pie que él cicatrizó rápidamente con sus propias manos.

El sentido metafórico parecerían originarlo las raíces de los frondosos árboles del lugar y los pies de Usui. Los aprendizajes del alma la mayoría de las veces son aprendizajes en las metáforas. El alma suele utilizar piadosamente ese lenguaje para favorecer nuestra búsqueda elemental. Y si no somos capaces de advertirlo, es capaz de elevar el tono con una metáfora aún más sonora, como el tropiezo.

Un tropiezo no es una caída. Es apenas un contratiempo momentáneo del que se puede uno sobreponer con cierta facilidad. Pero conviene estar atento para no tropezar nuevamente con la misma piedra/raíz. (Los pies son los únicos capaces de transportarnos hacia el rumbo que decidimos tomar, incluso cuando es el equivocado).

La metáfora del tropiezo fue un sucumbir delicado de Usui para retomar el sendero que había venido a buscar a la montaña: Anshin Ritsumei.

Anshin Ritsumei significa darse cuenta de que nuestras vidas no dependen de nuestro propio poder, más bien es el universo el que nos otorga una misión que cumplir y el que nos mantiene vivos. Además, el propósito de la vida es cumplir con nuestra misión, sin importar lo que ocurra en nuestra existencia, confiando en el universo y manteniendo la mente en paz. Usui Sensei comprendió que es éste el propósito de la vida”, dice Hiroshi Doi.

Usui, en su tropiezo, sucumbió a los pies de su propio árbol. En un sentido metafórico, a todo su árbol genealógico. La ruptura de la uña de su pie fue el corte con su clan, con los mandatos que portaba hasta en la carga de su identidad heredada a la que, no obstante, mucho tiempo antes había resignado provisionalmente para ir en búsqueda de sus inquietudes intelectuales, de viajero y a las de su ego.

Kurama fue una doble liberación para Usui (hijo de samurái), al tiempo que una clamorosa sanación inaugural. Clausuró su identidad heredada para reinaugurar su identidad cósmica, la única posible, gracias al Gran Reiki. Y lo hizo no sin sangre, sudor y lágrimas en la helada altura del Monte Kurama. Fue un precio simbólico para encontrar Anshin Ritsumei que él mismo decidió pagar.

Los practicantes de Reiki modernos heredamos esas enseñanzas. Pero heredamos algo todavía más grande: la conciencia de Usui y de quienes le siguieron, pasando por Doi sensei hasta los grandes maestros y maestras que por él inspirados alumbran y también inspiran nuestra propia práctica.

Se podría decir que el Denju iniciático que recibimos en Sho den (Nivel 1) en Gendai Reiki Ho es la alegoría de aquella jornada 21 de Usui en Kurama. Los 21 días restantes, y lo que sigue, el descenso al mundo real a veces hostil, otras maravilloso.

Es imperativo romper simbólicamente con lo que nos limita de nuestro propio árbol. Que ese corte, por doloroso, no deje de sanar las heridas aún abiertas de nuestros ancestros que no esperan que portemos una carga insoportable sobre nuestras espaldas dobladas, sino que asumamos amorosamente nuestra propia identidad siendo originales, creativos y libres para también cumplir sus anhelos y los de todo el árbol familiar.

Saludos, Alfredo.

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Credito de la ilustración: Diligente práctica de artes marciales en Monte Kurama (Ushiwaka Kurama ni te ni hagemu hyôjutsu).
Autor: Utagawa Kunisada (1810)

viernes, 3 de noviembre de 2017

Cuánto vale tu atención



Estamos tan pendientes de la información, del dato, de la novedad, del chimento, del detalle que ya no podemos vivir sin nada de eso. Si nos faltan estamos desubicados, sin rumbo. Es la zanahoria colgada del palito. Lo paradójico es que al palito lo sostenemos nosotros mismos gracias a un extraño recurso de prestidigitación del que nos hemos transformado en verdaderos especialistas.

La curiosidad nos ha llenado de ruido y el silencio brilla por su ausencia. Pero no el silencio que es ausencia de ruido, sino con el único que podemos ser capaces de escucharnos. A nosotros y a los demás.

Estamos perdiendo, poco a poco, uno de los tesoros más preciosos, nuestra atención, por apenas unas chirolas.

El consumo, el placer de los sentidos, el maquillaje del paso del tiempo en nuestros cuerpos, el valor y la propiedad (vertical u horizontal) todo tiene un precio que comienza a pagarse, incluso en cómodas cuotas, nada más abjurar de nuestra atención. Permitimos que nos las saquen por nada, y hasta nos ponemos contentos.

El maestro Usui nos ha obsequiado un tesoro maravilloso: Reiki Ho. Y nos ha propuesto un camino y la contraseña para la salud y la felicidad: Anshin Ritsumei, es decir desempeñar con abundante felicidad, prosperidad y paz interior la misión que el Universo nos ha confiado.

Los shihanes (instructores) de Reiki Ho enseñamos en los seminarios el sentido de Anshin Ritsumei. Todo el tiempo hablamos de eso, entre nosotros, en los encuentros de apoyo e intercambio con alumnos y hasta publicamos post de eso en los blogs. Pero a veces nosotros mismos olvidamos, por no decir que abjuramos también, del tesoro de la atención, nos quedamos en el detalle, en lo superficial, en el cotillón, en la postal.
  
Se dice que la atención se pierde en la superficie a causa de la supremacía de la razón, la mente y el ego. Pero que su poder es de corto aliento nada más advertir que es la profundidad el dominio donde se es posible aprender a expandir la conciencia, el derrotero de cualquier práctica espiritual como Reiki Ho.

Nos quejamos a menudo de que nos hacen perder el tiempo, el dinero o nuestros espacios de confort, pero no reconocemos que hemos firmado un cheque en blanco al entregar primero nuestro consentimiento.

Anshin Ritsumei es imposible si primero no hay una atención plena a nuestra propia alma a nuestro propio Ser.

El Universo soy yo; yo soy el Universo fue posible para Usui cuando él mismo decidió escucharse. Ese fue el acto inaugural de una gran obra que es Reiki Ho.


Saludos, Alfredo. 

viernes, 20 de octubre de 2017

Por qué es necesario Reiki en tu familia I





No es un capricho que tu necesario aprendizaje en la sanación Reiki empiece por vos mismo y continúe por el amoroso entorno inmediato que es tu familia.

No es que tu familia sea un banco de pruebas. Lo que denominamos la “ley de la vida” empieza allí. Con tus padres, hermanos, abuelos, tíos y tías comenzaste a dar tus primeros pasos. Frente a ellos balbuceaste las primeras palabras; y fueron ellos y ellas quienes te tomaron las primeras fotografías en los actos del jardín o el cole.

Ellos y ellas  fueron la fuente de tu necesaria confianza.

En la práctica de Reiki sucede lo mismo. Sin embargo, es necesario  que sepas una cosa: antes de que pongas tus manos por primera vez en la frente de algún miembro de tu familia para hacer Nentatsu Ho, tu conciencia habrá llegado antes a sus corazones. Nada que hagas o dejes de hacer no tiene una consecuencia inmediata en tu entorno familiar. Y Reiki no es la excepción.

Tienes que saber que, desde el momento que has decido tomar un seminario de Sho den, has dado tu primer paso amoroso como practicante de Reiki, en primer lugar para vos mismo, y luego para tu familia. Esa es una prueba incontrastable de que te amas. Reiki, luego, te lo seguirá demostrando.

Más adelante, en tanto avance tu práctica, comprenderás que la sanación irá todavía más lejos, tan profundo como lleguen las raíces de tu árbol familiar (pero de eso hablaremos en un próximo posteo).

Saludos,  Alfredo.